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Catando voy, catando vengo (Feria de Turismo NAVARTUR)

jueves, febrero 27th, 2014

En esta edición de 2014 me han propuesto que haga dos catas, el viernes y el domingo, y así es. El viernes, licores de Navarra, y el sábado vinos de toda España. Los licores fueron Licor de Hierbas Altavilla, Crema de Brisas Altavilla, Etxeko Patxarana, y Patxarán Belasco Oro 1580. Poco antes de catar, les enseñé una conferencia que tengo sobre licores del mundo, la que impartí en Cali el otoño pasado. Los licores estupendos, la gente se quedó prendada del Belasco Oro 1580.

Los vinos que catamos fueron: Inurrieta Mediodía, rosado 2013, de Bodega Inurrieta (Falces, D. O. Navarra); Hábitat Blanco 2012, de Bodegas Torres (Vilafranca del Penedès, D. O. Catalunya); Lágrimas de María Tempranillo 2010, de Bodegas Patrocinio (Uruñuela, D. O. Rioja); y Marco Real Reserva de Familia 2007, de Bodegas Marco Real (Olite, D. O. Navarra). Navarra, Cataluña y Rioja. Una buena muestra. Para disfrutar sobre todo.

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Pon un antifaz en tu vida o cómo disfrutar de una excelente gastronomía a ciegas sin compañía personal y con una gran voluntad

lunes, marzo 1st, 2010

Es viernes por la noche. Enrique me ha llamado ayer y me dice que vaya al taller de los sentidos, a la cena a ciegas. Le digo que no, que tengo Máster, que voy a llegar tarde. Estoy muy cansado. Pero me puede. Acudo al Restaurante de Baluarte. Muchas gracias Enrique y Desi, sois unos cracs.

Llego recién empezado. Las luces muy bajas. Todo el mundo con antifaz, menos lo camareros, y conversaciones por todos lados; me recibe Desi y se extraña de que vaya sólo, me han preparado una mesa para dos. Bueno, me digo, y ¿por qué no?

Me pongo el antifaz y me dispongo. Una voz, la del camarero, me dice que me sirve vino blanco y que me pone el primer platos. Como estoy sólo me creo que no va a verme mucha gente, me sale la vena rara y me pongo a escribir las sensaciones y descubrimientos con  mi pluma y mi molesquine a ciegas. Me llevo la copa a la nariz insistentemente, y lo saboreo. Es mi mejor compañía. Creo descubrir un Rueda, verdejo, y empiezo a cavilar: ¿será Palacio de Bornos? por aquello de que es de Caja Navarra. Es una suposición. Y voy con el plato, hay verde, ensalada, pero también algo de pescado, fino pero compacto ¿rape? ¿vieira? hay también algo de pimiento. Seguimos. La copa es mi salvación, la agarro y me sirve de referencia espacial.

Muchas veces me llevo a la boca el tenedor vacío. No tengo cuchillo, no tengo pan, estoy un poco huérfano. Segundo plato, hay queso brie, hay membrillo, algo de foie y tostadas de pan. me apaño mucho mejor. Sacan el tercero, bacalao (luego me dirá Enrique que es en tempura). por fin me dan el pan y aprovecho para «pinzar» mejor la comida del plato. Sacan un vino tinto. Aprecio Tempranillo y algo de Cabernet Sauvignon, con madera. Voy a seguir el juego. Un crianza de Señorío de Sarría.

No me puedo despojar del pudor. A pesar de que todo está bastante bajo de luz y que todos los comensales llevamos antifaz, me da vergüenza llevarme el plato a la nariz, tocar la comida con la mano, comprobar la cantidad de vino o agua con los dedos. Falta de costumbre. hay que venir más veces. Sacan otro plato, es carne, guisada o asada, en trozo. Yo creo que es cordero (luego me dirán que es carrillera de ternera, pero no he sido el único en equivocarme). Y finalmente sacan el postre. El plato más complejo. Hay helado de fruta tropical, fresas y algún detalle de sabor muy pronunciado y dominante (más tarde averiguaré que había mango, fresas, tomillo y romero).

Llega la luz, me quito el antifaz y hacemos  tertulia, primero con Desi y luego se incorpora Enrique. Les digo que ha sido una experiencia estupenda, que voy a repetir y decírselo a la gente, y que a pesar de mi soledad he disfrutado mucho. Una experiencia inolvidable.